domingo, 30 de mayo de 2010

HIS Adolfo Hitler

Máximo dirigente de la Alemania nazi (Braunau, Bohemia, 1889 - Berlín, 1945). Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta, pues apenas recibió educación. En Viena (1907-13) fracasó en su vocación de pintor, malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y multicultural le era por completo incomprensible.



De esa época data su conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (1914-18). La derrota le hizo pasar a la política, enarbolando un ideario de reacción nacionalista, marcado por el rechazo del nuevo régimen democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado de Versalles (1918).

De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antisocialista, antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido; este abigarrado conglomerado ideológico, fundamentalmente negativo, se alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influenciado por el fascismo de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.

Sin embargo, Hitler tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff («Putsch de la Cervecería»). Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque tan sólo pasó en la cárcel un año y medio, tiempo que aprovechó para plasmar sus estrafalarias ideas políticas en un libro que tituló Mi lucha y que diseñaba las grandes líneas de su actuación posterior.

De nuevo en libertad desde 1925, Hitler reconstituyó el NSDAP expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.
Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler -que nunca había obtenido mayoría- se hizo confiar el gobierno por el presidente Hindenburg en 1933.

Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder personal. El TercerReich así creado fue un régimen totalitario basado en un nacionalismo exacerbado y en un complejo de superioridad racial sin fundamento científico alguno (basado en estereotipos que contrastaban con la ridícula figura del propio Hitler).

Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se hizo nombrarFührer o «caudillo» de Alemania y se hizo prestar juramento por el ejército. La sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos» (1934) y la instauración de un control policial total de la sociedad, mientras que la persecución contra los judíos, iniciada con las racistas Leyes de Núremberg (1935) y con el pogromo conocido como la «Noche de los Cristales Rotos» (1938) culminó con el exterminio sistemático de los judíos europeos a partir de 1939 (la «Solución Final»).

La política internacional de Hitler fue la clave de su prometida reconstitución de Alemania, basada en desviar la atención de los conflictos internos hacia una acción exterior agresiva. Se alineó con la dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la Guerra Civil española (1936-39), ensayo general para la posterior contienda mundial; y completó sus alianzas con la incorporación del Japón en una alianza antisoviética (Pacto Antikomintern, 1936) hasta formar el Eje Berlín-Roma-Tokyo (1937).
Militarista convencido, Hitler empezó por rearmar al país para hacer respetar sus demandas por la fuerza (restauración del servicio militar obligatorio en 1935, remilitarización de Renania en 1936); con ello reactivó la industria alemana, redujo el paro y prácticamente superó la depresión económica que le había llevado al poder.

Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los territorios de habla alemana: primero se retiró de la Sociedad de Naciones, rechazando sus métodos de arbitraje pacífico (1933); luego forzó el asesinato de Dollfuss (1934) y el Anschluss o anexión de Austria (1938); a continuación invadió la región checa de los Sudetes y, tras engañar a la diplomacia occidental prometiendo no tener más ambiciones (Conferencia de Múnich, 1938), ocupó el resto de Checoslovaquia, la dividió en dos y la sometió a un protectorado; aún se permitió arrebatar a Lituania el territorio de Memel (1939).

Pero, cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia, Francia y Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Hitler había preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él habría de permitir la expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial (Protocolo Hossbach, 1937); en previsión del estallido bélico había reforzado su alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939) y, sobre todo, había concluido un Pacto de no-agresión con la Unión Soviética (1939), acordando con Stalin el reparto de Polonia.

El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los frentes durante los primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi toda Europa mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia, Grecia. (mientras que Italia, España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como Suecia y Suiza declaraban una neutralidad benévola).

Sólo Gran Bretaña resistió el intento de invasión (batalla aérea de Inglaterra, 1940-41); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la invasión de Rusia, respondiendo tanto al ideal anticomunista básico del nazismo como al proyecto de arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio vital» que soñaba para engrandecer a Alemania (1941). A partir de la batalla de Stalingrado (1943), el curso de la guerra se invirtió y las fuerzas soviéticas comenzaron una contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en 1945; simultáneamente se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y armas procedente de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el desembarco de Normandía (1944).

Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a abandonarle sus colaboradores y la propia Alemania era arrasada por los ejércitos aliados; en su limitada visión del mundo no había sitio para el compromiso o la rendición, de manera que arrastró a su país hasta la catástrofe y finalmente se suicidó en el búnker de la Cancillería de Berlín donde se había refugiado, después de haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía mundial de la «raza» alemana, que provocó una guerra total a escala planetaria y un genocidio sin precedentes en los campos de concentración.

HIS Oliveira Salazar.

Dictador portugués (Santa Comba Dão, Beira, 1889 - Lisboa, 1970). Hombre de origen campesino, estudió Derecho y tomó partido por las ideas católicas y conservadoras, que defendió en artículos periodísticos. Aunque fue elegido diputado en 1921, no tomó posesión del escaño, pues era enemigo del sistema parlamentario. Cuando el golpe de Estado militar de 1926 impuso ese tipo de ideas, Salazar fue nombrado ministro de Hacienda (1928). El éxito logrado en la lucha contra el déficit presupuestario y en la estabilización de la moneda le permitió acceder a la presidencia del Gobierno en 1932.

Al año siguiente hizo aprobar una nueva Constitución, instaurando un modelo político autoritario que denominó Estado Novo. Dicho régimen era una dictadura personal de partido único (la Unión Nacional), basada en el corporativismo (por influencia del fascismo italiano), en el confesionalismo católico (contó con el apoyo de la Iglesia) y en la represión sistemática de opositores y disidentes (a través de la policía secreta, la PIDE).
Se mantuvo en el poder durante treinta y seis años, a base de una actitud social paternalista, una cierta prosperidad económica inicial y una política exterior pragmática. Salazar solventó la conflictiva situación internacional de la Segunda Guerra Mundial (1939-45) declarando neutral a Portugal, pero poniendo de hecho las islas Azores al servicio de los aliados occidentales cuando la victoria de éstos pareció inminente (1943).
Luego mantuvo al país replegado sobre sí mismo, pero claramente alineado con el bloque occidental en la «guerra fría» contra el comunismo (ingreso en la OTAN en 1949). Desde 1941 concertó una alianza con la España de Franco (el Pacto Ibérico), un régimen con el cual le unía una gran afinidad ideológica e institucional.
Sostuvo a toda costa la presencia colonial de Portugal en Asia y África, mientras las grandes potencias europeas se iban desprendiendo de sus imperios; ello obligó a Portugal a mantener costosas guerras coloniales, desproporcionadas para los recursos del país.
Aislado, empobrecido y anquilosado, Portugal siguió acentuando su atraso hasta que un derrame cerebral obligó a Salazar a dejar el poder en 1968. Le sucedió uno de sus colaboradores, Marcelo Caetano, que prolongó la dictadura hasta la Revolución de los claveles de 1974.

HIS Casares Quiroga

(La Coruña, 1884 - París, 1950) Político español. Máximo líder del gallegismo durante la segunda república, fue elegido diputado a Cortes por La Coruña en 1931, 1933 y 1936. Formó parte como ministro de Marina del primer gabinete republicano y, en octubre del mismo año, ocupó la cartera de Gobernación, que desempeñó durante todo el Bienio Azañista. Fusionó su partido, la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), con Izquierda Republicana de Manuel Azaña, su amigo personal.
Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 fue nombrado ministro de Obras Públicas y, después, jefe de Gobierno y ministro de la Guerra, durante la presidencia de Manuel Azaña. En junio de 1936 protagonizó un crudo debate parlamentario con el monárquico José Calvo Sotelo en el que se declaró "beligerante contra el fascismo" y responsabilizó a Calvo Sotelo "de cualquier cosa que pudiera suceder". Al producirse el alzamiento en julio de 1936 se opuso a la distribución de armas al pueblo, y al día siguiente dimitió para dar paso al "ministerio relámpago" de intención conciliatoria formado por Martínez Barrio. Durante la contienda no ocupó ningún cargo político. Al finalizar la guerra se exilió a Francia, donde permaneció el resto de su vida.

HIS José Giral

(Santiago de Cuba, 1879 - México, 1962) Político español. Realizó estudios universitarios en Química y Farmacia y obtuvo en 1905 la cátedra de Química Inorgánica de la Universidad de Salamanca. En 1928 se trasladó a Madrid para ocupar la cátedra de Química Biológica de la Universidad Central.
Durante su época de estudiante fue uno de los miembros más destacados del grupo de losnovecentistas de la Unión Escolar, que contaba con la simpatía de personajes tan relevantes como Unamuno o Giner de los Ríos. Su militancia republicana y masona le llevó por primera vez a la cárcel en 1917, debido a su actividad en favor de la huelga general. Volvería a la cárcel en otras tres ocasiones durante las dictaduras de Primo de Rivera y Berenguer, por su apoyo a las ideas republicanas.
Giral, que llegó a ser amigo íntimo de Manuel Azaña, participó junto con éste en la creación del partido Acción Republicana. Tras la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, Giral ocupó los puestos de consejero de Estado y de rector de la Universidad de Madrid. Fue ministro de Marina en todos los gobiernos presididos por Azaña, tanto en el que fue de octubre de 1931 hasta septiembre de 1933, como en el que salió de la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.
Como diputado por Cáceres, representó en el Parlamento a Acción Republicana primero y posteriormente a Izquierda Republicana. Siguió ocupando la cartera de Marina cuando, en mayo de 1936, formó gobierno Casares Quiroga. Conociéndose la preparación de una sublevación militar contra la República, Giral, como ministro de Marina, fue responsable, en los días anteriores al levantamiento de julio de 1936, de la prohibición de las maniobras navales previstas en las costas marroquíes y canarias. Colocó en las estaciones radiotelegráficas, especialmente en la madrileña de Ciudad Lineal, a operarios de su absoluta confianza, con el fin de seguir de cerca cualquier movimiento de los militares rebeldes.
El 18 de julio de 1936, tras el alzamiento de las guarniciones del Protectorado de Marruecos, ordenó a los destructores Lepanto, Sánchez Barcaiztegui y Almirante Valdés, atracados en Melilla, así como al destructor Churruca y al cañonero Dato, próximos a la costa de Ceuta, abrir fuego sobre campamentos, destacamentos regulares, centros militares o cualquier agrupación de fuerzas sospechosa de secundar la rebelión. Los comandantes de los navíos no cumplieron la orden.
Ante el fracaso de las medidas adoptadas por el gobierno, el Presidente de la República, Manuel Azaña, encargó a Giral la formación de un nuevo gabinete. Éste decidió dar entrada en el gobierno a sectores más moderados del republicanismo. Giral siguió ostentando la cartera de Marina, además de asumir la presidencia del gobierno.
Como primera medida de su gabinete, Giral decidió armar a las masas obreras y a los sindicatos, para evitar que la sublevación se propagase sin resistencia. Esta medida resultó impopular entre la casta política, incluso entre los miembros de su propio gobierno. Otra de sus disposiciones, ésta del todo infructuosa, fue ordenar la disolución inmediata del ejército sublevado. Giral se apresuró a solicitar la ayuda de Francia contra el avance del fascismo. Más tarde hizo la misma petición a la Unión Soviética. Sus siguientes actuaciones estuvieron encaminadas a normalizar la revolución libertaria que se estaba produciendo en muchos lugares de la zona republicana, mediante la incautación y expropiación de tierras e industrias. Destituyó a todos los funcionarios públicos sospechosos de apoyar el alzamiento y sustituyó a la Guardia Civil por la Guardia Nacional Republicana.
La situación crítica de la guerra provocó finalmente la dimisión de Giral como presidente del gobierno, el 5 septiembre de 1936. El encargado de sustituirle fue el dirigente socialista Largo Caballero. En los dos gabinetes que formó este último, Giral participó como ministro sin cartera. Durante el gobierno de Juan Negrín (1937-1938), Giral dirigió el ministerio de Estado y más tarde participó en los consejos de ministros sin cartera definida. Asimismo, tomó parte en la comisión de representantes republicanos que negoció el intercambio de prisioneros con el gobierno rebelde de Burgos. Estas conversaciones apenas dieron fruto debido a la negativa contumaz de los sublevados.
En 1939, Giral acompañó a Manuel Azaña al exilio francés. Ambos se refugiaron en la embajada española en París. Poco tiempo después, Giral se trasladó a México, país en el que residió hasta su muerte. Allí enseñó bioquímica en el Colegio de México, en el Instituto Politécnico y en la Universidad Nacional Autónoma. El 18 de septiembre de 1945 ocupó la presidencia del gobierno republicano en el exilio, con el reconocimiento único del gobierno mejicano. No dio entrada en este gabinete a los exiliados comunistas, apoyándose sobre todo en republicanos, socialistas moderados y algunos representantes del sindicato anarquista CNT.
Ello hizo que el movimiento de los exiliados españoles se dividiera y enfrentara. Giral no pretendía reanudar una nueva lucha intestina, pero, pensando en el apoyo de los estados aliados para derrocar al franquismo, dejó fuera a los comunistas totalitarios. En 1947 abandonó la presidencia del gobierno republicano. La muerte le llegó en su destierro mejicano en 1962.

HIS Francisco Franco.

Francisco Franco Bahamonde) Jefe del Estado español durante la dictadura de 1939-75 (El Ferrol, 1892 - Madrid, 1975). Nacido en una familia de clase media de tradición marinera, Francisco Franco eligió la carrera militar, terminando en 1910 sus estudios en la Academia de Infantería de Toledo.
Ascendió rápidamente por méritos de guerra, aprovechando la situación bélica de Marruecos, en donde permaneció destinado entre 1912 y 1926, con breves interrupciones: en 1923 era ya jefe de la Legión, y en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.
La brillante carrera de Francisco Franco continuó bajo distintos regímenes políticos: con la dictadura de Primo de Rivera llegó a dirigir la Academia General Militar de Zaragoza (1928); con la Segunda República participó en la represión de la Revolución de Asturias (1934), fue comandante en jefe del ejército español en Marruecos (1935) y jefe del Estado Mayor Central (1936). El gobierno del Frente Popular le alejó a la Comandancia de Canarias, puesto que ocupaba al estallar la guerra civil.
De ideas conservadoras, Franco valoraba sobre todo el orden y la autoridad. Desconfiaba del régimen parlamentario, del liberalismo y de la democracia, a los que creía causantes de la «decadencia» de España en el siglo xx; su postura era representativa del grupo de militares «africanistas» que veían en el ejército la quintaesencia del patriotismo y la garantía de la unidad nacional.
Por tales razones Franco se sumó, aunque a última hora, a la conspiración preparada por varios militares para sublevarse contra la República en julio de 1936 (el día 17 en la Península y el 18 en África, donde estaba Franco, razón por la que el régimen identificó más tarde esta última fecha -el Alzamiento- como su momento fundacional).
Fracasado el golpe de Estado, se abrió una guerra civil que duraría tres años y que llevaría a Franco al poder. Tras pasar el estrecho de Gibraltar al frente del ejército de África, Franco avanzó por la Península hacia el norte. El 1 de octubre de 1936, sus compañeros de armas, reunidos en una Junta de Defensa Nacional en Burgos, le eligieron jefe político y militar del bando sublevado.
Franco dirigió la guerra con criterios conservadores, muy alejados de la guerra rápida que propugnaban las doctrinas estratégicas modernas. La unidad impuesta en su bando contrastaba con los enfrentamientos que desangraban al bando leal a la República; la disciplina y la profesionalidad de sus fuerzas, con la politización y el voluntarismo de sus enemigos; si a esto se une la ayuda militar que le prestaron la Alemania nazi y la Italia fascista, puede explicarse la victoria que Franco consiguió en 1939 (1 de abril).
Terminada la guerra civil, Franco impuso en toda España un régimen de nuevo cuño, inicialmente alineado con los fascismos de Hitler y Mussolini, que eran sus aliados e inspiradores. A pesar de ello, no comprometió del todo a España en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), pues, dada la debilidad en que se encontraba el país, no consiguió de Hitler las desmesuradas compensaciones que pretendía por su apoyo (entrevista de Hendaya); tan sólo envió tropas voluntarias a combatir junto a los alemanes contra la Unión Soviética (la División Azul). Terminada la guerra con la derrota de las fuerzas del Eje, aliadas de Franco, su régimen sufrió un cierto aislamiento diplomático, pero consiguió mantenerse, rentabilizando su anticomunismo radical en el contexto de la «guerra fría».

En lo político, Franco instauró desde el principio una dictadura personal de carácter autoritario, sin una ideología definida más allá de su carácter confesional (católico integrista), unitario y centralista (contra toda autonomía regional o reconocimiento de peculiaridades culturales), reaccionario y conservador (los partidos y los sindicatos de clase fueron prohibidos). Copió de sus modelos fascistas la idea de una jefatura carismática unipersonal (con el apelativo de Caudillo), de un partido único (elMovimiento Nacional) y de un vago corporativismo (sindicato vertical). La represión de la oposición fue feroz (con unos 60.000 ejecutados sólo entre 1939 y 1945, continuando las ejecuciones políticas hasta 1975).
En lo económico, optó por una política de autarquía que hundió a España en el estancamiento y el atraso, en contraste con la recuperación que vivía el resto de Europa; sin embargo, la necesidad de homologarse con los países occidentales y de reforzar la alianza con Estados Unidos le llevó a una progresiva liberalización económica a partir del Plan de Estabilización de 1959.
Los años sesenta -con los «planes de desarrollo» y la influencia política del Opus Dei- fueron de rápido crecimiento económico, industrialización, apertura y urbanización: las mejoras materiales facilitaron el mantenimiento de Franco en el poder, a pesar del creciente anacronismo de su régimen; pero también produjeron cambios sociales que hicieron inviable su continuidad una vez muerto el general.
Desde 1969 Francisco Franco había institucionalizado como sucesor al príncipe Juan Carlos, nieto del último rey de España (Alfonso XIII); tal previsión sucesoria se cumplió tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, pero no fue acompañada de una continuidad política, ya que, sin romper con la legalidad vigente, el nuevo rey promovió una transición pacífica a la democracia.

HIS Coronel Yagüe.

(San Leonardo, Soria, 1892 - Burgos, 1952) Militar español. Fue teniente coronel del Arma de Infantería, y participó en la campaña de Marruecos, donde llevó a cabo una brillante actuación militar.
Posteriormente, tomó parte en la represión de la revolución de Asturias de 1934, al mando de tropas expedicionarias marroquíes. Fue un fervoroso falangista y amigo personal de José Antonio Primo de Rivera.
En febrero de 1936 ocupó el cargo de jefe de la 2ª Bandera de la Legión destacada en Dar Riffien, acuartelamiento cercano a Ceuta, donde hizo de enlace entre el general Mola y el grupo de militares destinados en África que conspiraban contra la República instaurada en España; al tiempo que comenzó a actuar como agente oficioso del general Franco.
A principios de junio del mismo año rechazó el cargo de agregado militar en una embajada que le ofreció Santiago Casares Quiroga, presidente del Gobierno y ministro de la Guerra. El 17 de julio de 1936 se sublevó contra el Gobierno republicano tomando sin dificultad la plaza de Ceuta, donde se encontraba destinado, y haciéndose días después con el mando supremo de la Legión. Más tarde se trasladó a Sevilla y se puso al frente de las columnas que iniciaban su marcha hacia Madrid.
El 10 de agosto alcanzó Mérida, ciudad que ocupó al día siguiente y donde se fusionaron los ejércitos nacionales del Norte y del Sur. Tres días después, y tras una enconada batalla que causó grandes pérdidas en sus tropas, entró en Badajoz, sometiendo a la población a una durísima represión. Seguidamente conquistó las localidades toledanas de Navalmoral de la Mata, Talavera de la Reina y Maqueda.
En septiembre de 1936 apoyó con su presencia la candidatura del general Franco al Mando Único. Posteriormente participó en los frentes de Madrid, Aragón (batalla de Teruel y del Ebro) y Cataluña. A pesar de que aceptó la Unificación y formó parte del I Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, durante el acto conmemorativo del primer aniversario de la Unificación pronunció un discurso en favor de Manuel Hedilla y otros falangistas encarcelados con motivo de los sucesos acaecidos en Salamanca en abril de 1937, que incomodó a las altas esferas falangistas.
En 1937, ascendido ya a general de brigada, se hizo cargo del mando del Cuerpo del Ejército Marroquí con el que ocupó Barcelona. En agosto de 1939, terminada ya la contienda, fue nombrado ministro del Aire en uno de los gobiernos presididos por Franco. En 1942 fue ascendido a teniente general a cargo de la Capitanía General de la VI Región Militar (Burgos). El 22 de octubre de 1952, con la dignidad militar de capitán general a título póstumo, el jefe del Estado le concedió el título de marqués de San Leonardo de Yagüe.

HIS TEMA XXI part 2 Los Gobiernos Democráticos (1979-200)

b) Las primeras elecciones democráticas (15-06-1977)
Por una parte, Manuel Fraga Iribarne creó un nuevo partido de derecha llamado Alianza Popular. Por otra parte, desde el gobierno se constituyó la Unión de Centro Democrático (UCD), cuyo líder era Adolfo Suárez. Las elecciones generales, que se celebraron el 15 de Junio de 1977, dieron la victoria a UCD, cuyo líder constituyo el primer gobierno democrático de España después de la Guerra Civil. 
c) Pactos de la Moncloa
Para construir un sistema democrático y poder hacer frente a los problemas económicos, era imprescindible un entendimiento entre el gobierno y la oposición. Por ello, los principales partidos firmaron en Octubre de 1977 los Pactos de la Moncloa, que contenían una serie de acuerdos para la reforma y saneamiento de la economía y un programa de actuación política y jurídica. En el terrero político, el gobierno se comprometió a la regulación de la vida pública de acuerdo con los principios democráticos. En el terreno económico, se inició una lucha contra la inflación: se redujo el gasto público, se llevó a cabo una política monetaria restrictiva, se devaluó fuertemente la peseta y se pactó una moderación salarial. También se llevaron a cabo una serie de reformas y medidas como: la reforma fiscal, la reforma del presupuesto y control de la seguridad social, la modernización del sistema financiero y el establecimiento de un nuevo marco de relaciones laboral.
 
d) La Constitución de 1978
Fue promulgada por el rey Juan Carlos I, tras ser aprobada por las Cortes Generales y ratificada por el pueblo español. Consta de 169 artículos, 4 disposiciones adicionales, 9 disposiciones transitorias y una disposición derogatoria. La soberanía es popular y el sufragio es universal, libre, directo y secreto. Los derechos fundamentales y las libertades públicas se proclaman en su Título I. Se proclama la división de poderes y se establece la monarquía parlamentaria. El parlamento es bicameral, integrado por senado y congreso. Las Cortes ejercen la potestad legislativa, aprueban los presupuestos y controlan el Gobierno.

viernes, 28 de mayo de 2010

HIS TEMA XXI part 5 Los Gobiernos Democráticos (1979-2000)


2. El primer gobierno del Partido Popular.
Las elecciones de marzo de 1996 fueron ganadas por el Partido Popular aunque en número de votos hubo una escasa diferencia con el PSOE. José María Aznar fue elegido presidente del gobierno, pero al no tener mayoría absoluta, tuvo que buscar el apoyo de las formaciones nacionalistas. La acción del gobierno del PP tuvo una orientación centralista para mantener el apoyo de sus socios nacionalistas. El ejecutivo procedió a una politica social que asegurase el Estado de bienestar e inició el diálogo con los sindicatos y empresarios. El mayor logro económico fue alcanzar las condiciones que exigía la Unión Europea para el ingreso de España. Una de las cuestiones mas complejas que tuvo que afrontar el gobierno fue su relación con el PNV y su actuación frente al terrorismo de ETA.

IV. Conclusión: Pasado reciente.
En el año 2000 se volvieron a celebrar unas elecciones generales, las cuales, fueron ganadas por el Partido Popular que revalidó su triunfo en las anteriores elecciones. En este segundo gobierno se consiguió que el Partido Popula saliera con una mayoría absoluta. Para las elecciones de 2004, José María Aznar nombró jefe del PP a Mariano Rajoy. El PP se las veía muy felices creyendo que volverían a ganar las elecciones pero tres días antes de éstas, el 11 de marzo de 2004 se produjo el estallido de dos bombas en la estación de atocha en Madrid. El PP echó la culpa de este atentado a ETA pero todas las pistas vinculaban a la banda terrorista islamista Al-Qaeda. Esta banda hizo este atentado, ya que, Aznar aceptó la intervención en la guerra de Irak junto a EE.UU.. Ésto hizo que las elecciones las ganase el PSOE y José Luís Rodríguez Zapatero fue elegido presidente del gobierno, el cual, es el actual presidentedel gobierno.


HIS TEMA XXI part 4 Los Gobiernos Democráticos (1979-2000)

III. Los gobiernos de la Democracia (1982-2000)
1. La etapa del gobierno socialista (1982-1996)
En las elecciones de octubre de 1982, el Partido Socialista Obrero Español obtuvo la mayoría absoluta. Felipe González fue elegido presidente del gobierno y el PSOE se mantuvo en el poder durante cuatro legislauras. La mayoría absoluta se renovó en las lecciones de 1986 y 1989, pero no así en 1993 cuando el PSOE tuvo que buscar el apoyo de otros partidos.

a) El proceso reformista
La reconversión industrial fue un proceso de adaptación de los sectores productivos a las exigencias del mercado internacional y del ingreso en la CEE. Las reformas económicas estuvieron acompañadas de reformas sociales como; la asistencia sanitaria gratuita, la protección contra el desempleo y el sistema público de pensiones. Cabe destacar la reforma educativa. La ley (LOAPA) fue derogada y con los artículos válidos se aprobó la Ley de Proceso Autonómico (LPA). La plena integración de España en la Comunidad Económica Europea. El proceso de ingreso en la OTAN, iniciado durante la presencia de Calvo Sotelo, fue ratificado por el gobierno de Felipe González. Emprendió una reforma del ejército para acabar con el peligro del golpismo. La reforma militar consistió en reducir gradualmente la plantilla del ejército y sujetarlo al poder civil. Asimismo, para abordar el problema terrorista se propició el Pacto de Ajuria Enea (1988).

b) El desgaste del gobierno
A la fuerte oposición de CC.OO. a algunas de las medidas del gobierno, se unió en 1988 la UGT. El resultado fue la convocatoria de una huelga general en 1988. Dentro del partido surgieron disensiones entre los dos grandes líderes socialistas, Felipe Gonzalez y Alfonso Guerra, que llevaron a la aparición de dos corrientes políticas: la de los renovadores y la de los guerristas. La situación más grave se produjo a raíz de algunos casas de corrupción atribuidos a personas vinculadas con el gobierno. A la corrupción se sumó la llamada "guerra sucia" contra el terrorismo, que comportó una cierta tolerancia de la autoridades con los GAL. Además, se inció hacia 1922 una recesión económica de carácter mundial que comportó un incremento de la inflación y del paro.

HIS TEMA XXI part 3 Los Gobiernos Democráticos (1979-2000)

2. El final de la Transición (1979-1982)
2.1. El segundo gobierno de UCD
Una vez aprobada la Constitución, se convocaron elecciones legislativa para 1979. El triunfo fue de nuevo la Unión de Cento Democrático, que presidía Adolfo Suárez. A los problemas internos del partido gobernante se añadió su relativo fracaso en las primeras elecciones municipales democráticas. Situación similar se produjo en las elecciones autonómicas en el País Vasco y Cataluña. En 1980, el poder ejecutivo tuvo que someterse a una moción de censura presentada por el PSOE en las Cortes. Ante el fraccionamiento de la UCD y el cuestionamiento de su liderazgo, Adolfo Suárez presentó su dimisión como presidente del gobierno y del partido el 29 de enero de 1981.

2.2. El golpe de Estado del 23-F
El 23 de Febrero, un grupo  de guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el hemiciclo y retuvo a todos los diputados, para imponer un golpe de Estado militar.
Los objetivos de los golpistas eran paralizar el proceso democrático y otorgar al ejército un papel relevante en el gobierno. La comparecencia del rey en televisiónm la misma noche del 23 de febrero, descalificando a los sublevados y apoyando el régimen constitucional fue decisiva para abortar el golpe.

2.3. El declive de la UCD
Dos días después del golpe, Leopoldo Calvo Sotelo fue investido nuevo jefe del gobierno. El gobierno firmó el Acuerdo Nacional de Empleo y la Ley de Divorcio. Una de las decisiones más trascendentales del gobierno fue la petición de ingreso en la OTAN. Además, la aprobación de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA).
Sin embargo, Calvo Sotelo no consiguió frenar la progresiva desintegración del partido en el gobierno ni alcanzar un entendimiento razonable con Adolfo Suárez y sus seguidores. El presidente Calvo Sotelo decidió disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones. Las elecciones generales de 1982, que dieron la victoria al Partido Socialista Obrero Español.