IV. CONCLUSIÓN
La creciente oposición a Primo de Rivera se intensificó cuando el rey y su camarilla se convencieron de que la dictadura era un peligro para la permanencia de la monarquía. En consecuencia, el rey optó por retirarle su confianza y Primo de Rivera acabó dimitiendo el 30 de Enero de 1930.

En 1930 se produjo un intento insurreccional militar con el fin de proclamar la República en Jaca.
Berenguer fue incapaz de preparar las elecciones y, en Febrero de 1931, fue sustituido por un gobierno presidido por el almirante Aznar. El gobierno decidió convocar las elecciones municipales y las fijó para el 12 de Abril de 1931. Se intentaba volver a la normalidad, pero Alfonso XIII se había comprometido excesivamente con la dictadura y las elecciones se presentaron como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía.

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