martes, 23 de marzo de 2010

HIS TEMA XIII part 1 La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)


I.        INTRODUCCIÓN
Como consecuencia del desastre del 98, el régimen de la Restauración entró en una nueva fase, que vino marcada por la subida al trono de Alfonso XIII, al cumplir la mayoría de edad en 1902, y que finalizó en 1931 con la caída de la monarquía y la proclamación de la II República.
Durante este período, una nueva generación de políticos y nuevos movimientos sociales (republicanismo, obrerismo, nacionalismo) irrumpieron en la vida española. El régimen fue incapaz de ensanchar su base social hacia esas nuevas fuerzas. Entre 1898 y 1912, los partidos dinásticos (Conservador y Liberal), con sus dirigentes principales, Antonio Maura y José Canalejas, intentaron una modernización del sistema. Pero a partir de 1912, la continua decadencia y fragmentación del régimen dio lugar al fortalecimiento de la oposición republicana, obrerista y nacionalista.
El problema colonial en Marruecos y el impacto de la Gran Guerra agudizaron los conflictos, que estallaron en los sucesos revolucionarios de 1917. La incapacidad del sistema de la Restauración para renovarse y democratizarse acabó propiciando, en 1923, el golpe de Estado de Primo de Rivera.

II.      DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN (1917-1923)
Entre 1917 y 1923, la incapacidad de los gobiernos para reformar el sistema político, la fuerte conflictividad social y las tensiones políticas derivadas de la guerra de Marruecos  hicieron imposible la supervivencia del régimen de la Restauración.
1.       La descomposición política
Los partidos dinásticos, sin líderes claros, se fragmentaron en grupos encabezados por diferentes políticos. Desde 1917 se recurrió con frecuencia a la solución de los gobiernos de concentración y fue constante el recurso a medidas de excepción, a la suspensión de las garantías constitucionales y a la clausura del Parlamento.
2.       La conflictividad social y el pistolerismo
El triunfo de la revolución bolchevique y el establecimiento del Estado soviético en Rusia dieron alas y esperanza a todos los grupos revolucionarios. En España, el final del conflicto europeo propició un cambio brusco de las condiciones económicas, la producción descendió, aumentó el paro y subieron los precios, lo cual provocó una movilización obrera y un crecimiento del sindicalismo.
El movimiento huelguístico alcanzó las mayores dimensiones en Barcelona.
En Andalucía, la situación de miseria del campesinado dio paso al trienio bolchevique (1918-1921). Los anarquistas, y en menos medida los socialistas, impulsaron revueltas campesinas motivadas por el “hambre de tierras”.
Las posiciones de los sindicatos y de la patronal se radicalizaron debido a la conflictividad laboral. Para detener la fuerza sindical, los patronos contrataron a pistoleros a sueldo para asesinar a los dirigentes obreros y recurrieron al cierre de empresas. Algunos grupos vinculados a la CNT atentaron contra las autoridades, los patronos y las fuerzas del orden.
El general Martínez Anido, gobernador civil de Barcelona, protegió a los pistoleros de la patronal, ejerció una dura represión contra los sindicalistas y puso en práctica la Ley de Fugas. Todo ello originó la época conocida como el pistolerismo (1916-1923, durante la cual murieron, entre otras personalidades, el presidente del gobierno, Eduardo Dato.
3.       El problema de Marruecos: Annual
En 1920, en torno a Melilla (Marruecos), las tribus rifeñas hostigaban al ejército español constantemente. En 1921 se intentaron varias operaciones con el fin de controlar a los rebeldes. El ejército español estuvo bajo el mando del general Silvestre, relacionado con el rey Alfonso XIII y partidario de atacar a las cabilas rifeñas. El general inició una ofensiva hacia el interior del territorio que acabó con la derrota del ejército español en Annual. Se perdió todo el territorio ocupado y se produjeron un gran número de bajas, incluida la de Silvestre.
En 1923 el anuncio de que sería discutido en el Parlamento el caso de Annual y de que se iban a pedir responsabilidades que podrían implicar al propio monarca movilizó a sectores del ejército y de la derecha, que veían la solución a la crisis en una dictadura militar.

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